Anoche tuvimos el privilegio de asistir al estreno de este maravilloso proyecto Quimérikus después de cuatro años de trabajo, esfuerzo, entrega, pasión y perseverancia. Y solo puedo decir una cosa: ha merecido absolutamente la pena.
Desde el primer minuto hasta el último, el espectáculo fue emocionante, profundo y cautivador. Cada escena estaba cuidada al detalle, cada personaje transmitía emociones reales y cada actuación demostraba el enorme trabajo que hay detrás. El decorado, la puesta en escena, la música, los mensajes y las reflexiones que iban apareciendo durante la obra hicieron que la experiencia fuera mucho más que un simple espectáculo; fue un viaje lleno de sentimientos, aprendizajes y momentos que permanecen en el corazón y calan el alma.
Fui acompañada de mi hijo de dos años, y algo que me impresionó especialmente fue verlo completamente embobado durante toda la función. Un niño tan pequeño, sentado y atento durante todo el espectáculo, es la prueba de la magia que lograron crear sobre el escenario. Consiguieron cautivar tanto a los adultos como a los más pequeños.
Quiero felicitar de corazón a todas las personas que han formado parte de este proyecto. Porque detrás de cada aplauso hay años de sacrificios, ensayos, dudas, ilusiones y mucho amor por lo que hacen. Ayer no solo estrenaron una obra; ayer recogieron los frutos de todo lo que sembraron durante estos cuatro años.
Deseo que muchísima gente tenga la oportunidad de verlo, porque es uno de esos espectáculos que emocionan, inspiran y dejan huella. Salimos del teatro con el corazón lleno y con la certeza de haber presenciado algo muy especial.
Enhorabuena por hacer realidad este sueño. Que este sea solo el comienzo de un largo camino lleno de éxitos. Lo recomiendo al 100%.